Que
no espero nunca poderla alcanzar. Y es que hemos pasado del café para todos a
la justicia para algunos. Hoy se ha sabido que los dirigentes de Nuevas
Generaciones del PP de Valencia han quedado impunes frente a las fotografías publicadas
de ellos mismos con símbolos franquistas. Una con la bandera franquista, la de
la gallina empotrada en ella (o águila, depende de quien mire) y los otros
haciendo saludos franquistas.
Tal
y como recitaba esa canción: “Valencia es la tierra de las flores…” y también
añadiría: La tierra de la desfachatez. La tierra, quizá, más corrupta del
Estado español y donde más sanciones quedan impunes. La tierra de quien más
debe al estado.
Aquí
no dimite ni el tato, oiga. Porque estos militantes sin ningún tipo de pudor ni
de vergüenza siguen no sólo militando en el PP sino que continúan ocupando su
cargo público. Esa gente que no les tiembla la voz para tildar de represores a
pacifistas. Y que después en su lista, y bien orgullosos están, los tienen. Esa
gentuza moralista que pretende aleccionar a algunos con lo que está bien y lo
que no. Que siempre, y muy casualmente, está bien lo que ellos hacen. Una comunidad
autónoma en riesgo de ser intervenida por el estado debido al déficit que
apunta. Que es muy fácil culpar al gobierno central del estrangulamiento que
padecen las comunidades por culpa de ellos, y que son verdad. De no pagar
obligaciones cuando tocan, de no abastecer, etc. pero aquí no sólo se equivoca
el central sino el autonómico en cuestión. ¿Nadie va a hablar del pufo que ha
dejado, por ejemplo, la ciudad de las artes y las ciencias?, ¿han oído que la
cultura no tiene precio? Pues en este caso sí que lo tiene y el precio final
fue de mil trescientos millones de euros. Que lógicamente no está pagado todo,
de ahí el aumento de la deuda que tienen. Lo mejor de todo ya no es el precio
final que se pagó, sino el precio por el que inicialmente se presupuestó, de
trescientos millones de euros. Un millón de euros menos. Aunque en el tema
cultural no quiero ahondar que eso es otra publicación.
Desmarcándonos
de lo cultural, el precio que se pagó por la visita del Papa, por ejemplo. O un
aeropuerto peatonal, por el que extrañamente para algunos no paran aviones. Un circuito
de fórmula 1 urbano, por la similitud, supongo, entre Rita Barberá y Carolina
de Mónaco. Circuito que sólo el Canon ya costó noventa millones de euros, lo
que cuesta un hospital medio. Y después el acondicionamiento costó unos cien
millones de euros. Teniendo otro circuito de motos que con una pequeña modificación
se podría haber preparado para coches, que de hecho, lo usan para entrenar
muchas veces. Pero fue mejor desmontar parte de La Copa América para hacer el
circuito urbano que además es farragoso para la gente que vive y trabaja por
ahí. También, por ejemplo, hacer coincidir una fiesta del PP el día en que se
conmemoraba la tragedia del accidente de trenes de Valencia, del cual TODOS
salieron airosos porque ¡OH! el único culpable de todo fue el maquinista. Maquinista
que murió en el acto y que lógicamente no ha podido replicar a los maleantes
que le culpan de todo.
Pero
aquí nadie hace nada. Vemos que nos roban, nos humillan, destrozan un país y
una democracia. Tapan agujeros con masilla efímera para desviar atenciones. Esa
búsqueda del escaparate permanente, hablar de un ficticio proceso, pero que se
hable de Valencia. Ahora, el fútbol que no nos lo toquen. Nos pueden hacer todo
eso y más, hasta cobrarnos por la trasfusión en el hospital, pero que el fútbol
ni lo toquen. Aluvión de miles de comentarios en contra de LaSexta Deportes por
el inapropiado (o sí) logo del F.C. Valencia. Oigan, salgan a la calle,
demuestren la fuerza de un pueblo en las urnas y no sean tan demagogos en
cuestiones de importancia cero. Que el fútbol como buen deporte que es, es un
simple entretenimiento y tu vida no es sólo entretenimiento.
¿Qué
pretendes mostrarme?, ¿de que pretendes acusarme? Ni yo estoy en condiciones de
dar lecciones de moralidad, simplemente soy un descerebrado que escribe y
punto. Pero en el hipotético casi que alguien quiera dar lecciones de moralidad
que primero barran su propia casa y después saquen las miserias ajenas. Es bochornoso
ver como alguien da lecciones de saber estar y después permite que fascistas,
fachas y dictadores anden en cargos públicos. Recuerden que aquí,
desgraciadamente, mandan los mismos y los hijos de los mismos. Basta de linajes
corrosivos que nada más hacen atrasar el sistema evolutivo humano.
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