domingo, 6 de julio de 2014

Tan lejos, tan lejos en la inmensidad

Que no espero nunca poderla alcanzar. Y es que hemos pasado del café para todos a la justicia para algunos. Hoy se ha sabido que los dirigentes de Nuevas Generaciones del PP de Valencia han quedado impunes frente a las fotografías publicadas de ellos mismos con símbolos franquistas. Una con la bandera franquista, la de la gallina empotrada en ella (o águila, depende de quien mire) y los otros haciendo saludos franquistas.

Tal y como recitaba esa canción: “Valencia es la tierra de las flores…” y también añadiría: La tierra de la desfachatez. La tierra, quizá, más corrupta del Estado español y donde más sanciones quedan impunes. La tierra de quien más debe al estado.

Aquí no dimite ni el tato, oiga. Porque estos militantes sin ningún tipo de pudor ni de vergüenza siguen no sólo militando en el PP sino que continúan ocupando su cargo público. Esa gente que no les tiembla la voz para tildar de represores a pacifistas. Y que después en su lista, y bien orgullosos están, los tienen. Esa gentuza moralista que pretende aleccionar a algunos con lo que está bien y lo que no. Que siempre, y muy casualmente, está bien lo que ellos hacen. Una comunidad autónoma en riesgo de ser intervenida por el estado debido al déficit que apunta. Que es muy fácil culpar al gobierno central del estrangulamiento que padecen las comunidades por culpa de ellos, y que son verdad. De no pagar obligaciones cuando tocan, de no abastecer, etc. pero aquí no sólo se equivoca el central sino el autonómico en cuestión. ¿Nadie va a hablar del pufo que ha dejado, por ejemplo, la ciudad de las artes y las ciencias?, ¿han oído que la cultura no tiene precio? Pues en este caso sí que lo tiene y el precio final fue de mil trescientos millones de euros. Que lógicamente no está pagado todo, de ahí el aumento de la deuda que tienen. Lo mejor de todo ya no es el precio final que se pagó, sino el precio por el que inicialmente se presupuestó, de trescientos millones de euros. Un millón de euros menos. Aunque en el tema cultural no quiero ahondar que eso es otra publicación.

Desmarcándonos de lo cultural, el precio que se pagó por la visita del Papa, por ejemplo. O un aeropuerto peatonal, por el que extrañamente para algunos no paran aviones. Un circuito de fórmula 1 urbano, por la similitud, supongo, entre Rita Barberá y Carolina de Mónaco. Circuito que sólo el Canon ya costó noventa millones de euros, lo que cuesta un hospital medio. Y después el acondicionamiento costó unos cien millones de euros. Teniendo otro circuito de motos que con una pequeña modificación se podría haber preparado para coches, que de hecho, lo usan para entrenar muchas veces. Pero fue mejor desmontar parte de La Copa América para hacer el circuito urbano que además es farragoso para la gente que vive y trabaja por ahí. También, por ejemplo, hacer coincidir una fiesta del PP el día en que se conmemoraba la tragedia del accidente de trenes de Valencia, del cual TODOS salieron airosos porque ¡OH! el único culpable de todo fue el maquinista. Maquinista que murió en el acto y que lógicamente no ha podido replicar a los maleantes que le culpan de todo.

Pero aquí nadie hace nada. Vemos que nos roban, nos humillan, destrozan un país y una democracia. Tapan agujeros con masilla efímera para desviar atenciones. Esa búsqueda del escaparate permanente, hablar de un ficticio proceso, pero que se hable de Valencia. Ahora, el fútbol que no nos lo toquen. Nos pueden hacer todo eso y más, hasta cobrarnos por la trasfusión en el hospital, pero que el fútbol ni lo toquen. Aluvión de miles de comentarios en contra de LaSexta Deportes por el inapropiado (o sí) logo del F.C. Valencia. Oigan, salgan a la calle, demuestren la fuerza de un pueblo en las urnas y no sean tan demagogos en cuestiones de importancia cero. Que el fútbol como buen deporte que es, es un simple entretenimiento y tu vida no es sólo entretenimiento.


¿Qué pretendes mostrarme?, ¿de que pretendes acusarme? Ni yo estoy en condiciones de dar lecciones de moralidad, simplemente soy un descerebrado que escribe y punto. Pero en el hipotético casi que alguien quiera dar lecciones de moralidad que primero barran su propia casa y después saquen las miserias ajenas. Es bochornoso ver como alguien da lecciones de saber estar y después permite que fascistas, fachas y dictadores anden en cargos públicos. Recuerden que aquí, desgraciadamente, mandan los mismos y los hijos de los mismos. Basta de linajes corrosivos que nada más hacen atrasar el sistema evolutivo humano.

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