Desde
hace ya un tiempo que el país va muy rápido y todo se hace veloz y mal. Como buena
marca España que importamos al exterior. Hoy, la derecha más centrista y la
derecha más casta se vuelven a dar la mano por todo lo alto. Y es que el PSOE ha
garantizado a Rajoy lealtad y fiabilidad en el modelo de Estado. O lo que es lo
mismo, unir a algunos y callar a Catalunya de una vez.
Resulta
que ninguno de los dos recuerda qué tipo de política defienden y en qué se
diferencian a unos y otros. No sólo hay que dejar claro en el parlamento con
decadentes espectáculos cuales ‘matrimoniadas’ discutiendo que el PP es malo y
replicando al más consolidado ‘y tu más’. No sirve de nada que vayas a tertulias
televisivas, por decir un lugar, a desmantelar un programa electoral fallido si
después les tiendes la mano pactando con los que tanto criticas.
Entiendo
y no acepto que los dos grupos parlamentarios estatales tienen muchos,
demasiados, privilegios que ninguno, como es normal, quieren perder. Pero si tú
te declaras partido socialista OBRERO Español, ¿no deberías estar al lado
obrero? Vale que por desgracia no debas fiarte mucho de los nombres en los que
los partidos se registran, pero hacer apología de tus iniciales y después no
cumplirlas no queda muy moralizador. Recuerdo que en tiempos de Zapatero, él,
gritó en un miting que estaba a favor de Catalunya y que aprobaría el Estatut
sin decir ni mu. Cosa que después no cumplió, echando para atrás casi la mitad
del documento.
Desde
las últimas elecciones europeas, los grandes, han visto las orejas al lobo. Sí
que es cierto que el PP ganó, pero ni de lejos con los datos que ellos
esperaban. Y sin mencionar al putrefacto PSOE que cayó en picado y sin frenos.
La
situación política afirma la crisis en la que estamos sumergidos. El secretario
Pérez Rubalcaba abandona el barco, cual capitán del Costa Concordia. Igual que
su homónimo catalán, Pere Navarro. Dos dirigentes de capacidades similares. Ambos
han sabido como hundir sin esfuerzo alguno un partido político de peso
importante tanto a nivel estatal como autonómico. Ambos con grandes capacidades
de discordia y desconfianza hacia ellos desde el mismo partido político. La ciudadanía
ya no cree en el progreso de la mano de ambiciosos sin liderazgo, incapacitados
para tripular el estrepitoso barco que naufraga a la deriva. A merced de las
olas. A veces es necesario nadar a contracorriente pero firme en tus
convicciones. Y a veces es necesario reflexionar cuáles son.
Por
suerte se está viendo de qué pie calza todo el mundo. Por suerte una sección de
los ciudadanos ha comprobado que no sólo existen dos partidos al que votan en
las elecciones. Aún guardo en un rinconcito de mi corazón la bajada en votos y
la reducción de escaños de los grupos parlamentarios citados.
No
se puede criminalizar al que aún no gobierna del pésimo programa electoral y la
pésima gestión que podrían hacer tachándolos de corruptos. Por supuesto
basándose en ficticias porque aun no han gobernado. Rigiéndose por el
mandamiento de: “Se piensa el ladrón que todos son de su misma condición”. No se
puede criminalizar así. Pero sí se puede con políticos y políticas basuras
impartidas desde el PP y el PSOE. Si se me permite aconsejar, abran los ojos,
miren a su alrededor y antes de dictar un voto analicen si serán capaces
algunos de los dos en mejorar algo sin que nosotros suframos más. Hay más
opciones de las que nos dejan ver.
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