lunes, 7 de julio de 2014

Y vuelta la burra al monte

Desde hace ya un tiempo que el país va muy rápido y todo se hace veloz y mal. Como buena marca España que importamos al exterior. Hoy, la derecha más centrista y la derecha más casta se vuelven a dar la mano por todo lo alto. Y es que el PSOE ha garantizado a Rajoy lealtad y fiabilidad en el modelo de Estado. O lo que es lo mismo, unir a algunos y callar a Catalunya de una vez.

Resulta que ninguno de los dos recuerda qué tipo de política defienden y en qué se diferencian a unos y otros. No sólo hay que dejar claro en el parlamento con decadentes espectáculos cuales ‘matrimoniadas’ discutiendo que el PP es malo y replicando al más consolidado ‘y tu más’. No sirve de nada que vayas a tertulias televisivas, por decir un lugar, a desmantelar un programa electoral fallido si después les tiendes la mano pactando con los que tanto criticas.

Entiendo y no acepto que los dos grupos parlamentarios estatales tienen muchos, demasiados, privilegios que ninguno, como es normal, quieren perder. Pero si tú te declaras partido socialista OBRERO Español, ¿no deberías estar al lado obrero? Vale que por desgracia no debas fiarte mucho de los nombres en los que los partidos se registran, pero hacer apología de tus iniciales y después no cumplirlas no queda muy moralizador. Recuerdo que en tiempos de Zapatero, él, gritó en un miting que estaba a favor de Catalunya y que aprobaría el Estatut sin decir ni mu. Cosa que después no cumplió, echando para atrás casi la mitad del documento.

Desde las últimas elecciones europeas, los grandes, han visto las orejas al lobo. Sí que es cierto que el PP ganó, pero ni de lejos con los datos que ellos esperaban. Y sin mencionar al putrefacto PSOE que cayó en picado y sin frenos.

La situación política afirma la crisis en la que estamos sumergidos. El secretario Pérez Rubalcaba abandona el barco, cual capitán del Costa Concordia. Igual que su homónimo catalán, Pere Navarro. Dos dirigentes de capacidades similares. Ambos han sabido como hundir sin esfuerzo alguno un partido político de peso importante tanto a nivel estatal como autonómico. Ambos con grandes capacidades de discordia y desconfianza hacia ellos desde el mismo partido político. La ciudadanía ya no cree en el progreso de la mano de ambiciosos sin liderazgo, incapacitados para tripular el estrepitoso barco que naufraga a la deriva. A merced de las olas. A veces es necesario nadar a contracorriente pero firme en tus convicciones. Y a veces es necesario reflexionar cuáles son.

Por suerte se está viendo de qué pie calza todo el mundo. Por suerte una sección de los ciudadanos ha comprobado que no sólo existen dos partidos al que votan en las elecciones. Aún guardo en un rinconcito de mi corazón la bajada en votos y la reducción de escaños de los grupos parlamentarios citados.

No se puede criminalizar al que aún no gobierna del pésimo programa electoral y la pésima gestión que podrían hacer tachándolos de corruptos. Por supuesto basándose en ficticias porque aun no han gobernado. Rigiéndose por el mandamiento de: “Se piensa el ladrón que todos son de su misma condición”. No se puede criminalizar así. Pero sí se puede con políticos y políticas basuras impartidas desde el PP y el PSOE. Si se me permite aconsejar, abran los ojos, miren a su alrededor y antes de dictar un voto analicen si serán capaces algunos de los dos en mejorar algo sin que nosotros suframos más. Hay más opciones de las que nos dejan ver.

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