domingo, 14 de septiembre de 2014

La vuelta al cole en España

Hace unos días empezaba el nuevo curso de la justicia española. La nueva temporada empezó con un acto precedido por el nuevo Rey de España que se estrenaba así como jefe de estado. Al evento le acompañaron el Fiscal General del estado, Eduardo Torres Dulce y el Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, Carlos Lesmas, que defendió la unión en alusión al proceso soberanista que vivimos en Catalunya. Por su parte, Torres Dulce, insistió en la necesidad de realizar reformas legislativas para mejorar la justicia e hizo cierto hincapié en el problema del la corrupción, tanto privada como pública, afectando incluso a políticos y en la poca fe que los ciudadanos les tienen.

Y no es que no entienda las declaraciones de Torres Dulce, al contrario, es ciertamente lo que vivimos, pero tal vez la imagen de la justicia se vería engrandecida, si a parte de por esas maderas de robles que la revisten y esa apariencia majestuosa del Presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez Cobos, no hubiera estado afiliado a ningún partido político, en éste caso al partido popular, entre los años 2008 y 2011, algo que ocultó al Parlamento antes de ser proclamado el presidente. Vamos, que la imparcialidad esta asegurada.

El sopor que reinó en el acto no estuvo reñido con la manifestación en la puerta en contra de Gallardón y de su peculiar gestión de la justicia. Y es que cuando Ana Botella se hizo con la alcaldía de Madrid siguió los pasos de Gallardón. Y ahora son muchos los que le piden a Gallardón que siga los pasos de Botella.

Joaquim Bosch, portavoz de jueces para la democracia, declaraba en la Cadena Ser: “Hoy en día un corrupto tiene más instrumentos para poder burlar la ley de los que tiene la propia administración de justicia para que la cumpla”.

Y un buen ejemplar de los tejemanejes y burlas a la justicia es Carlos Fabra, ex Presidente de la Diputación de Castellón. Que hace unos días se conocía la suspensión de la entrada en prisión para valorar su petición de indulto. A la espera que Rajoy valore el indulto de sus 4 años de prisión por sus casi 700 mil euros defraudados a Hacienda, por lo de que “Hacienda somos todos”. Esto es lo que se conoce en términos penitenciarios “libertad condicional”. Sí hombre, su libertad está condicionada a que Mariano Rajoy este en el gobierno. Carlos Fabra, muy seguro de sí mismo e incluso con ciertos aires de altivez, dijo que era lo que esperaba, porque se habían producido la misma ejecución en otros casos similares. Lejos queda la promesa que hizo en noviembre del 2013 cuando se conocía el fallo de la sentencia: “No contemplo ningún indulto ni lo voy a pedir”.

Como decía antes, la imagen de la justicia española no estaría tan demacrada si no sucedieran casos como este, cuyo proceso dura ya 10 años y el que ha estado lleno de irregularidades desde el inicio. Algunas de ellas favorecidas desde la propia Generalitat Valenciana que puso trabas en la investigación, tal y como aseguraba el gobierno central en 2008. Además, en todos estos años han trabajado, en el caso de Fabra, 9 jueces y hasta 4 fiscales. Algunos dejaban el caso por motivos personales y otros eran misteriosamente ascendidos o trasladados. El último de ellos, acusó a la propia audiencia provincial de Castellón, a sus jefes, de presiones y de perturbar su independencia.

Y después de todo yo reflexiono. Estos días he oído y leído muchos comentarios que decían y reprochaban que si los manifestantes de la Diada nos moviéramos igual para otras cosas no estaríamos como estamos. Y yo me pregunto ¿dónde están ustedes ante esta injusticia?, ¿dónde está y qué hace mientras sus políticos y jueces quedan impunes? Menos clases de moralidad y sean consecuentes con lo que escriben y dicen. No critiquen los actos que de los que ustedes son partícipes.

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