Y es
que suenan rumores que la tan apasionada ley del aborto que el PP tiró adelante
podría estar parada en un cajón debido al posible bajón de votos si ésta se
llevara a cabo. El gobierno, ni confirma ni desmiente ninguna información.
Sin
embargo, la conferencia episcopal sí se ha manifestado y ha reprochado al gobierno
el incumplimiento del programa electoral. Su secretario general, José Miguel,
así lo hacía saber delante de las cámaras de televisión.
Y en
eso tienen razón, los programas electorales están para cumplirlos. Por eso, los
obispos, siempre se han quejado y manifestado cuando el ejecutivo no las ha
cumplido. Un ejemplo, cuando Rajoy incumplió su promesa de no subir los
impuestos, los obispos protestaban rápidamente haciendo estas declaraciones: “…”.
Bueno, parece que no he encontrado las declaraciones. Da igual, sigo, cuando el
presidente del gobierno incumplió su promesa de no tocar las pensiones, ni la
sanidad, ni la educación. Los obispos volvieron a protestar por hacer sufrir a
los más débiles. Recordemos sus palabras: “…”. Bueno, tampoco lo he encontrado.
No importa, seguro que sí encuentro el momento en que Rocco Varela se queja por
la reforma laboral después de que el partido popular prometiese no abaratar el
despido. Éstas eran sus palabras: “…”. ¿Otra vez?, ¿qué está pasando? Vaya,
pido perdón, parece que he tenido problemas técnicos con el copia-pega de las
palabras de los obispos. Eso o es que la conferencia episcopal tiene un grave
problema con la coherencia.
De
hecho, la conducta de la conferencia episcopal ha sido más bien la contraria. Quejarse
cuando el gobierno sí cumplía su programa electoral, especialmente si era un
gobierno socialista. Así ocurrió cuando el PSOE cumplió la promesa de legalizar
el matrimonio entre personas del mismo sexo. O también cuando cumplió la
promesa de regular el sistema de aborto. En ambos casos, la conferencia
episcopal, encabezó manifestaciones multitudinarias en contra de estas dos
medidas, que según ellos ponían la familia en peligro. En resumen, la iglesia no
se preocupa tanto del no cumplimiento de promesas en general, sino las que se
le hicieron en particular. Deberían de hacer memoria los obispos y saber que el
egoísmo es un pecado gravísimo. Menos que besar con lengua a una persona de tu
mismo sexo. Pero casi el mismo que besar con lengua a una persona de tu mismo
sexo y después no llamarla.
Para
algunos como yo, es impensable que en un estado laico, como recordemos que
España es, la iglesia siga teniendo tanto peso. La única diferencia de antaño
es que antes no lo disimulaban tanto. Por desgracia, seguimos aplicando
políticas para lucir palmito. Solo desean que cada cuatro años tengan tu voto y
salir elegidos.
Señores,
señoras, hay que empezar a aceptar en qué siglo vivimos y como la sociedad va
evolucionando socialmente. La iglesia, que tanto aboga por la bondad, es la
misma corrupta que siempre. Años muy oscuros a los que no podrán hacer frente
nunca. Apoyo a dictaduras, inculco del terror, la santa inquisición, la discriminación,
la homofobia, el robo, los abusos a menores, las evasiones fiscales… son
algunas de las muchas características de nuestra iglesia. Si todos somos
hermanos, si todos nos queremos y su jefe sólo quiere cosas buenas para
nosotros, ¿por qué seguir tocando tanto los cojones?, ¿a caso yo les prohíbo
rezar, ir a misa, o pasear muñecos de cerámica y estatuas en semana santa por
mi calle?
"Rocco" Varela!!!
ResponderEliminarMe gusta, muy bueno! :)