sábado, 20 de septiembre de 2014

¡Qué vivan los 80’s!

Y es que suenan rumores que la tan apasionada ley del aborto que el PP tiró adelante podría estar parada en un cajón debido al posible bajón de votos si ésta se llevara a cabo. El gobierno, ni confirma ni desmiente ninguna información.

Sin embargo, la conferencia episcopal sí se ha manifestado y ha reprochado al gobierno el incumplimiento del programa electoral. Su secretario general, José Miguel, así lo hacía saber delante de las cámaras de televisión.

Y en eso tienen razón, los programas electorales están para cumplirlos. Por eso, los obispos, siempre se han quejado y manifestado cuando el ejecutivo no las ha cumplido. Un ejemplo, cuando Rajoy incumplió su promesa de no subir los impuestos, los obispos protestaban rápidamente haciendo estas declaraciones: “…”. Bueno, parece que no he encontrado las declaraciones. Da igual, sigo, cuando el presidente del gobierno incumplió su promesa de no tocar las pensiones, ni la sanidad, ni la educación. Los obispos volvieron a protestar por hacer sufrir a los más débiles. Recordemos sus palabras: “…”. Bueno, tampoco lo he encontrado. No importa, seguro que sí encuentro el momento en que Rocco Varela se queja por la reforma laboral después de que el partido popular prometiese no abaratar el despido. Éstas eran sus palabras: “…”. ¿Otra vez?, ¿qué está pasando? Vaya, pido perdón, parece que he tenido problemas técnicos con el copia-pega de las palabras de los obispos. Eso o es que la conferencia episcopal tiene un grave problema con la coherencia.

De hecho, la conducta de la conferencia episcopal ha sido más bien la contraria. Quejarse cuando el gobierno sí cumplía su programa electoral, especialmente si era un gobierno socialista. Así ocurrió cuando el PSOE cumplió la promesa de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. O también cuando cumplió la promesa de regular el sistema de aborto. En ambos casos, la conferencia episcopal, encabezó manifestaciones multitudinarias en contra de estas dos medidas, que según ellos ponían la familia en peligro. En resumen, la iglesia no se preocupa tanto del no cumplimiento de promesas en general, sino las que se le hicieron en particular. Deberían de hacer memoria los obispos y saber que el egoísmo es un pecado gravísimo. Menos que besar con lengua a una persona de tu mismo sexo. Pero casi el mismo que besar con lengua a una persona de tu mismo sexo y después no llamarla.

Para algunos como yo, es impensable que en un estado laico, como recordemos que España es, la iglesia siga teniendo tanto peso. La única diferencia de antaño es que antes no lo disimulaban tanto. Por desgracia, seguimos aplicando políticas para lucir palmito. Solo desean que cada cuatro años tengan tu voto y salir elegidos.

Señores, señoras, hay que empezar a aceptar en qué siglo vivimos y como la sociedad va evolucionando socialmente. La iglesia, que tanto aboga por la bondad, es la misma corrupta que siempre. Años muy oscuros a los que no podrán hacer frente nunca. Apoyo a dictaduras, inculco del terror, la santa inquisición, la discriminación, la homofobia, el robo, los abusos a menores, las evasiones fiscales… son algunas de las muchas características de nuestra iglesia. Si todos somos hermanos, si todos nos queremos y su jefe sólo quiere cosas buenas para nosotros, ¿por qué seguir tocando tanto los cojones?, ¿a caso yo les prohíbo rezar, ir a misa, o pasear muñecos de cerámica y estatuas en semana santa por mi calle?

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