El
pasado 11 de septiembre, en Catalunya, se celebró la Diada, en que se conmemora
el tricentenario. Un 11 de septiembre del 1714, en que Catalunya perdió la
batalla en contra de un asedio que amenazaba en recortar libertades.
Finalmente, el país, perdió la batalla. Para algunos es incomprensible que
alguien celebre una derrota. Pero no es así. Se celebra y se conmemora la
memoria de los que cayeron luchando por los principios e ideales de un país,
Catalunya.
Pusieras
el canal que pusieras daban la noticia, lógicamente con tintes tendenciosos
dependiendo del canal que pusieras. Pero sólo hay una realidad. 12 kilómetros
ocupados con 1,8 millones de personas con camisetas rojas y amarillas, formando
una V y una Senyera a la vez en medio de Barcelona. 1,8 millones de personas
que piden votar. Que pedimos, donde me incluyo ya que fui asistente del acto,
más democracia. Que pedimos de la manera más pacifica que se nos escuche. Gente
que amamos una tierra libre. Que no nos sentimos parte de una nación, la
española. Ya no una independencia, que sí, sino votar. Que nos dejen escoger el
futuro que queremos. Que luchamos desde tiempos inmemorables. Queremos ir el 9
de noviembre a decidir en las urnas, en un marco legal lo que hace 300 años nos
quitaron por la fuerza. Cabe destacar que no hubo ninguna incidencia
destacable, excepto por las que formaron los fascistas antisistemas que sí
buscan una unión a base de agresiones, humillaciones y terror. Nada nuevo que
no hagan sus representantes políticos. No me voy a extender más sobre la
independencia porque yo no puedo hacer más que no hayan hecho 1,8 millones de
personas hondeando banderas de esteladas, escocesas, senyeras, euskeras…
Pero
sí que mencionaré varias declaraciones. La primera, la que hizo Alicia
Sánchez-Camacho, secretaria del PP de Catalunya, al día siguiente en RAC1
(radio catalana), donde dijo que: con la manifestación del 11 de septiembre
queda claro que la independencia, así como los independentistas, están en
decaída. Que no hay tantos como los que esperaban. Olvidándose, supongo, que
respecto al 11 del 2013 el número de asistentes ha aumentado considerablemente.
Las segundas declaraciones, de Pilar Cernuda, haciendo un resumen sobre la
manifestación en el diario de Sevilla, en que declaró (y cito textualmente): “Han
sido muchos. ¿Y qué?”. Y se acabó. 1,8 millones de personas, ¿y?. O ya la
tercera y última, la del presidente de La Rioja, Pedro Sanz: “Aquellos que se
creen que son más que los demás y que pueden echar pulsos y amenazas morirán”.
Pues que no te extrañe. Aunque también le aseguro que prefiero morir de pie,
luchando, que no bajo las tiranías totalitarias en que se basan sus
políticas.las suyas personalmente o las que imparten los que usted, como buen
verdugo, representa.
Aunque
tampoco he sido del todo sincero. El 11 también hubo otra manifestación, de
menos calibre y convocatoria, pero la hubo. En Tarragona, donde se manifestaban
a favor de la unión de Catalunya y España. Completamente a favor que puedan
expresarse tan libremente tal y como y o lo hice, aunque esté en contra de lo
que pidan, considero que de igual forma que me gusta salir a la calle para
luchar por mis ideales, los demás, también pueden. Y de igual forma que yo
respeto aunque no comparta los ideales y principios ajenos, también quiero que
se me respete a mí.
Y aquí
hay que hacer un inciso. La manifestación, encabezada por Sánchez-Camacho, PP, y Carme Chacón, PSOE, fue
convocada por ultraderechistas. Y como bien he puesto en el título, Juntos,
amor para dos. Una vez más, el PP y el PSOE se dan la mano. Que uno de derechas
de la dé a uno de ultraderecha no asombra ni sorprende, pero que alguien,
presuntamente, de izquierdas se la dé a uno de ultraderecha, debería de
sorprendernos y hacernos ver la realidad que nos envuelve. Como siempre, dejan
claro que sus posiciones no están tan alejadas el uno del otro. La misma basura
con diferente color.
Señoras,
señores, sólo diré una sola cosa. Nos vemos el 9 de noviembre, votando y ejerciendo
nuestro derecho a votar. Visca Catalunya.
Dos cosas.
ResponderEliminarUna (o la primera), solo los fascistas tienen miedo a las urnas.
Dos (o la seguna), ¿Cuanta gente asistio al acto de Tarragona? 7000, si, siete mil. Los numeros cantan
Celebro la actualizacion de La Coma... se echaba de menos
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