viernes, 7 de noviembre de 2014

La culpa: demasiado negra para quererla

La tan esperada imagen, Teresa Romero, la auxiliar de enfermería ya está en casa después de haber sobrevivido y luchado contra el temido ébola. En la rueda de prensa que realizó afirmó no guardar ningún rencor ni saber que pudo fallar ni siquiera si algo falló.

Una actitud encomiable. Después de todo lo que ha tenido que aguantar no le guarda “rencor” a nadie. Y aunque no lo guarde, si ha querido dejar claro la nefasta gestión política. Personalmente no sé a quién se referirá, si a Javier Rodríguez, consejero de sanidad de Madrid que se dedicó durante días a pasearse por platós de televisión y estudios de radio a sembrar dudas y descalificar de forma inadmisible a una persona que estaba a punto de morir. O tal vez se refiera a Ignacio González, responsable de que Javier Rodríguez siga en su puesto. O a Ana Mato, a la que tuvieron que apartar de su gestión dada su incompetencia… pues ni idea, lo que sí sé es que al menos yo seguiré pidiendo la dimisión de todos ellos. Porque primero, deben asumir todas sus responsabilidades en la gestión y segundo porque deben asumir todas y cada una de las palabras vertidas a la voluntaria Teresa.

El colmo de la desfachatez lo ha protagonizado el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que respondió así cuando le preguntaron si iba ha asumir responsabilidades por la nefasta gestión de esta crisis: “Hay que asumir responsabilidades de que Teresa se haya curado, es lo que me está usted preguntando. Creo que lo que tenemos que hacer es felicitarnos todos porque Teresa Romero se haya curado”. Sí, lo acabáis de leer, Ignacio sólo ha asumido lo único que no ha hecho. De la desastrosa gestión no se ha pronunciado.

Y es que de errores ya llevamos unos cuantos y aquí como nos tienen acostumbrados nadie dimite ni rectifica errores por su parte.

Cabe recordar que desde los sanitarios se hicieron informes y escritos en los que se detallaban la falta de recursos que estaban padeciendo. Desde el material para atender hasta los trajes reglamentarios, los cuales no eran eso, reglamentarios. Si hubieran entrado con las batas en las que te dejan el culo al aire hubieran estado igual de mal protegidos.

Si seguimos haciendo memoria, hay que destacar que el Hospital Carlos III era el mejor y referente a los que enfermedades se refiere, hasta que Aguirre, con sus políticas de privatizar la sanidad lo desmanteló. Sí, aquí el error no sólo viene de la pésima gestión in situ de la crisis sino que ya lo veníamos arrastrando desde hacía ya años.

Pero bien, como Teresa por suerte ha sobrevivido gracias a los técnicos y personal sanitario que le atendió y a pesar de todos los obstáculos a los que se ha enfrentado desde esferas políticas, ahora se dan de golpes en el pecho porque sobrevivió. Tiene suerte su familia de éste hecho, porque también es marca de la casa culpar a todo aquel que está muerto o indefenso. Accidente de tren de Valencia, ¿culpable?, el maquinista. Accidente del AVE, ¿culpable?, el maquinista. Ladrones y corruptos, ¿culpable? Los jueces. Prestige y todo su petróleo, ¿culpable? El barco. Menos mal que el personal sanitario es el más cualificado y no tenemos que escuchar los supuestos fallos que presuntamente hubiera cometido la voluntaria Teresa Romero. Gracias por tu labor desinteresada. Gracias.

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