jueves, 6 de noviembre de 2014

Qué pasará que misterio habrá...

Y es que ya han vuelto a suspender, bajo el Tribunal Constitucional, el 9 de noviembre, que por si aún queda alguien que no lo sepa es la consulta/participación que a los catalanes se nos hará sobre la independencia en Catalunya.

Esta medida ya ha supuesto dos conflictos. Político y social. Sociales porque la pasada noche vecinos de Barcelona des de las puertas de sus casas se ‘manifestaron’ en contra de la medida a base de caceroladas. Político porque Artur Mas ha instado a los catalanes a la calma y a la participación masiva en las urnas porque el proceso sigue en pie con todas las consecuencias que puedan repercutirle a él personalmente.

En este caso, el presidente no se ha quedado sólo ante la animación a votar, sino que ayer a través de la plataforma ‘Ara és l’hora’ se realizó una maratón basada en llamadas a habitantes de Catalunya para informar sobre el proceso, incluyendo el lugar al que pueden acudir para ir a votar y ayudando a resolver cualquier duda surgida. En esta maratón participaron tanto ciudadanos anónimos desde sus propias casas, como consellers y miembros de las diferentes instituciones a favor de la independencia, ANC y Ómnium Cultural.

Javier Pérez Royo, catedrático del derecho constitucional, afirmó en El País el viernes, nada más conocerse la noticia de la suspensión, que el gobierno habría cometido un grave error y defendía que lo de este domingo es un pataleo y que como tal no tiene jurisprudencia ni ámbito jurídico.

Muchos se preguntan por qué siendo favorable al Partido Popular la situación en la que se hará el nuevo 9N continuaron con su lucha propia de suspender por segunda vez el proyecto.

Se hacen dos interpretaciones; la primera, con la reactivación del conflicto independentista el gobierno intentaría desviar la atención de los múltiples casos de corrupción que ha salpicado al PP; la segunda, que detrás de este segundo recurso está la necesidad del PP de dejar siempre en manos de los tribunales estas cuestiones, haciendo así que las leyes suplan su trabajo.

De la segunda medida el ejecutivo se vio perjudicado en el momento en que el Tribunal Constitucional no le hizo el trabajo sucio de avisar a Artur Mas de las consecuencias de una desobediencia. El tribunal no se pronunció al respecto, devolviendo así la pelota al gobierno.

Ahora, todos nos preguntamos ¿qué va a hacer Rajoy?, ¿intervendrá?, ¿incautará las urnas?

Ante tal expectativa el President mantiene la calma tanto social como personal. Y es que posiblemente el Partido Popular quieren que Mas entre en la cárcel para así llevar a cabo el tan esperado diálogo. Ellos están todos ahí.

Jorge Fernández Díaz, el ministro del interior más exterior que hemos tenido, confía en que se respetará la ley pero si no es así no tiene ninguna duda de que las fuerzas del orden se encargaran de que se cumpla: “Los Mossos no apoyarán (…) o van a garantizar con su presencia o van a asegurar con su presencia que un proceso que ha declarado suspendido y por tanto ilegal el Tribunal Constitucional, se llevará a cabo”. Conociendo al ministro lo que me extraña no es que quiera retirar las urnas sino que no les ponga alrededor un alambre de púas con unas vallas gigantes.

Pase lo que pase el domingo me gustaría que reinara la paz y coherencia. Seguro que hay una solución al problema, otra cosa es que la encuentren estos dos señores que han fracasado resolviendo los asuntos cuotidianos como el paro, los recortes y estar cercanos por la corrupción.

Claro que hay diferencias respecto a Escocia, la más importante es que a ellos sí se les dejaron votan. Otra muy importante es que Escocia tenía en el gobierno a un partido pro-independencia y nosotros no. Des de nuestro lado, las cosas se podrían haber hecho mejor, indiscutiblemente, pero echar toda la culpa a sólo los catalanes no es ser justo. A diferencia de la imagen que muchos medios nacionales dan de la noticia, esto no es una moda pasajera. Des de siempre Catalunya ha sido un lugar de conflicto en lo que la independencia respecta. Des de el gobierno central tampoco es que se hayan hecho muy bien las cosas. Quedarte con el ‘no’ y con el lema ‘por mis cojones’ tampoco es que ayude. De hecho, sus argumentos han creado y lo siguen creando a muchos más independentistas catalanes que desde el propio Govern se hacen. No estamos guiados como si de militares nos tratáramos, ni tenemos una televisión pública catalana (TV3) tan sumamente importante como para movilizar a casi dos millones de personas en la última diada.

No es momento de recriminar, es momento de unirse. De hacernos escuchar. Es momento de que todos los ciudadanos nos unamos por el derecho a decidir. Tanto por el sí como por el no. Nadie perseguirá a nadie por su voto. Es hora de darse la mano y luchar por la libertad de expresión, elemento tan democrático como merecido y necesario.

Hemos demostrado que somos fuertes y valiosos, que no interesa desde el central perder a Catalunya, frases como el ministro Wert: “Hay que españolizar a los catalanes” o como el ministro Montoro: “Saldremos de la crisis porque Catalunya nos sacará” evidencia de hasta que punto somos capaces como un país unido. Olvidar las tradiciones y culturas ancestrales que supuestamente nos unen a España (que por otro lado son tan pocas como infectas) y sigamos luchando por nuestros derechos. No podemos dejar que nadie reprima las ansias de expresar a toda una comunidad. Hay que salir el 9 de noviembre y demostrar al mundo entero que de callar no nos callará nadie. Que de luchar, no dejaremos de luchar nunca.

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