Mencionar
Catalunya en depende que circunstancias o comunidad autónoma de la nación
grande y libre que a día de hoy tenemos es motivo de discordia. Y ya no digamos
si de lo que hablas es de independentismo o independencia en general.
Lo
más seguro que pase es que en vez de escuchar independencia o independentismo
en las tertulias escuchen separatismo o separatistas. Son de esos giros
lingüísticos que el castellano en su amplio vocabulario permite. Es como decir
‘segregación’ de sexos en colegios que separan a chicos de chicas en vez de
‘discriminación’ por sexos. Es mucho más bonito ir a un sitio donde ‘segregan’
que no donde ‘discriminan’.
No
voy ni a ocultar ni a justificar mi gran sentimiento separatista (que a mi
personalmente es un término que me gusta), pero sí que voy a aclarar conceptos.
Que la mayoría queramos separarnos no implica que odiemos al resto del estado.
Ni al estado ni a sus habitantes. De hecho, la mayoría de las comunidades
autónomas tienen su encanto, así como los integrantes de éstas. De lo que estoy
en contra completamente es de la legislación del poder legislativo. De cómo se
administran las comunidades autónomas, beneficiando a unas y perjudicando a
otras. No voy a entrar en si Catalunya está desprotegida o no. Pero a grandes
matices diré que sí, no sólo por lo
económico, que al final y al cabo suficientes ladrones autóctonos tenemos.
Recuerdo
demagogias varias y mentiras dichas por el régimen pepero. Discursos típicos de maltratadores. Lo típico, que quieres
a alguien pero no dejas que se exprese por su propio bien. Te quiero, pero
cuanto más atado a la pata de la cama mejor. O como Alicia Sanchez-Camacho,
secretaria del PP de Catalunya, donde en un miting dijo, y cito textualmente:
“Mucha gente del PP se siente en Catalunya como las victimas de ETA en el País
Vasco”. Que manera tan brillante de comparar un proceso democrático con el
terrorismo de ETA. Que manera de comparar a un millón y medio de personas
cogidas de las manos con un grupo de asesinos que pegan tiros en la nuca. Todos
metidos en el mismo saco, pero al tanto, que os queremos mucho. Te comparo con
un asesino pero te quiero. Quédate aquí. Te pego pero te quiero.
Como
ya he dicho en más de una ocasión, es la democracia de algunos y para algunos.
Aquí se hace políticas ‘segregadas’. Beneficiar al vecino del cuarto,
equipándolo de altavoces potentes, pero joder al del tercero con la música
fuerte. Leyes que el Tribual Europeo de los Derechos Humanos tumba, leyes, como
la del aborto, que incluso el Frente Nacional de Francia, Le Pen, encuentra
hasta una medida excesiva, sin olvidarnos que ellos son de ultraderecha
declarados. O democracia tipo: alcaldía de Madrid. Alcaldesa que nadie ha
votado y que el partido popular ha impuesto. O democracia tipo: no tenemos ley
de sucesión de Corona, vamos a hacerla corriendo, y cuando pidan que se
modifiquen otras leyes decimos que no se puede o que estamos ocupados. O
democracia del tipo: vamos a obviar a todas las personas, así como
manifestaciones masivas a favor de una república o de una consulta e imponemos
Felipe VI como el que no quiere la cosa… vamos, lo que vendría siendo una panda
de borregos (votados por nosotros) que dictan por leyes de mayoría absoluta.
Son de esas cosas muy comprensibles en una democracia (léase con tono irónico).
Vuelvo
a las mías, no puedo negar que en un momento, cuando nos pregunten a los
catalanes, me gustaría que saliese el sí, pero si saliera el no tampoco pasaría
nada, porque eso significaría que sí hemos hecho buen uso de la democracia. Un
uso que para eso está. Si nos venden, como lo hacen y como está así escrito,
que la soberanía reside en el pueblo ¿por qué yo como habitante de ese pueblo
no puedo ejercer mi derecho a voto?, ¿por qué según la constitución no lo
permite?, ¿a caso no se ha burlado esa Constitución para otras cosas?
Y
ahora que venga el partido rencoroso, llamado UPyD, que como he leído en su
facebook: “(…) La Constitución es algo que hemos votado todos, si no gusta se
rectifica(…)” (entrada abreviada por mi). Muy bien, se modifica. ¡Ah, calla!
Que modificarla es casi imposible y ponéis todos los que mamáis de mamá
constitución mil y un obstáculos para hacerlo.
Y
sí, me siento atacado por mil razones, porque no se me deja expresar en mi
idioma, porque se manipula la historia y porque se pone el catalán en peligro
en las escuelas. Españolizar, como
sinónimo de algo bueno. Una afirmación que me aterra, tan errónea como
tendenciosa.
Entiendo
que hayan cosas que sí que las hay que votar en conjunto, como el gobierno
central, pero ¿qué más le da a ese ciudadano de Córdoba (por decir un lugar al
azar) que yo sea o no independiente?, ¿si tan malos somos, tan terroristas y
asesinos somos, por qué no dejarnos ir? Sólo pido que se me deje votar, que se
me pregunte como ciudadano que participa activamente en una democracia. Y si
habláis de mayoría silenciosa, en las urnas, dejaría de serlo. Podrán votar
todos entre el Sí y el No. Pero votar. Que realmente el poder resida en el
pueblo.
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